La paradoja griega: cómo el país que lo tenía todo en contra ha logrado contener el covid

Artículo publicado en El Confidencial el día 22 de abril

Ni test masivos como Alemania ni un despliegue tecnológico como el de Corea del Sur o Israel. Disciplina, resiliencia, rapidez y la conciencia de sus propias limitaciones sanitarias

“Todos los días, en toda Grecia, la gente dejaba de hacer lo que estaban haciendo a las 18:00 horas, encendía sus televisores y sintonizaba para ver la información más reciente sobre el coronavirus en el país”, relata el analista. “En mi opinión, [estas sesiones informativas] han sido la forma mejor y más efectiva de obtener la ‘aceptación’ de la mayoría de la población”.

“They’re our mothers and fathers; grandmothers and grandads. This is my answer: We honour and respect everyone – them especially. Without them we have no identity; we don’t exist.”

El primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, del partido conservador Nueva Democracia, ha emergido como una “voz de la razón” incluso en el escenario internacional. Ha criticado a Jair Bolsonaro por negar la gravedad de la pandemia y, según apuntan medios como Bloomberg, ha demostrado ser “un ejemplo” frente a la “deficiencia en el liderazgo” de muchos países gracias a su rápida toma de decisiones, frente a los retrasos y reticencias de otros países como la propia España, Reino Unido o EEUU. “La clave de la respuesta del Gobierno griego ha sido también que tomó en seria consideración los consejos de los expertos en el campo”, añade Karageorgopoulos. La firme y reiterada confianza en la ciencia que abandera Mitsotakis en sus discursos televisados, así como los primeros frutos de las medidas, han facilitado también la confianza de los griegos en el Gobierno y las instituciones.

El clima político, inusualmente calmado en una siempre cambiante Grecia, también ha ayudado. El ex primer ministro y líder de la izquierdista Syriza, Alexis Tsipras, se hizo eco del ‘menoume spiti’ desde el principio, y el exministro de Sanidad del último Gobierno liderado por Syriza, Andreas Xanthos, ha elogiado públicamente a Tsiodras.

Aunque también hay que tener en cuenta que, con las cifras de popularidad del Gobierno de Nueva Democracia, que llegó al poder tras vencer a la izquierdista Syriza en las elecciones de julio de 2019, disparadas, actuar de otra manera desde la oposición podría ser incluso un “tiro en el pie” político. La aprobación a las medidas que ha tomado el Gobierno heleno es generalizada, según las últimas encuestas publicadas, y la oposición ha decidido actuar a una con el Gobierno.

Un toque de suerte
Esta historia podría haber sido muy distinta si el brote se hubiera producido, en lugar de en invierno, en verano, cuando millones de personas vuelan a las islas griegas para disfrutar del tiempo estival. La pandemia llegó, en cambio, primero a Italia y España, que a diferencia de Grecia reciben turismo prácticamente todo el año, apunta el epidemiólogo del Imperial College Filippidis. “Si el brote hubiera tenido lugar a mediados del verano, podría haber habido cientos de casos importados en islas superpobladas con servicios de salud deficientes, lo que habría hecho imposible controlarlo”.

Y a ese primer golpe de suerte se une un Gobierno capaz de aprovecharlo: “Grecia también ha tenido suerte debido a su liderazgo político y su Gobierno estable (después de mucho tiempo). En un momento en que gran parte de Europa está plagada de gobiernos de coalición débiles, Grecia estaba experimentando un momento pospopulista único en su historia, y su primer ministro tuvo el apoyo político y público para implementar sus políticas y medidas rápidas para proteger a sus ciudadanos ante una crisis sin precedentes”, apunta al respecto The Greek Analyst.

“A Grecia le ha ido muy bien hasta ahora, en comparación con la mayoría de los países de la UE. Soy optimista, se ha evitado un gran brote. Sin embargo, parece que hay un riesgo sustancial de una segunda oleada en prácticamente todos los países, por lo que es demasiado pronto para llamarlo un éxito”, advierte sin embargo Filippidis, profesor de Salud Pública en el Imperial College de Londres. Una opinión compartida por Andreas Mentis, director del departamento de microbiología del Instituto Pasteur heleno en declaraciones a la agencia local griega de noticas. Las medidas de contención tempranas de Grecia han sido “muy exitosas”, pero “según sabemos, la epidemia solo puede pararse con una vacuna”, por lo que la ‘suerte’ griega puede no durar.

La paradoja boomerang
Además de la paradoja de controlar el virus pese a los escasos medios, aparece ahora una segunda. Esta semana, el Fondo Monetario Internacional Publicó sus estimaciones de cómo la pandemia afectará a las economías. A pesar de sus escasas cifras de casos y víctimas, Grecia será uno de los países más golpeados en Europa, con unas estimaciones de caída de su PIB de hasta el 10%, por encima incluso de España o Italia, países mucho más golpeados por la pandemia.

La clave de esta nueva recesión es el turismo, un sector se estima representa entre el 25 y el 30% del PIB del país. Apenas un 10% del turismo griego es doméstico, por lo que dependen casi enteramente de turistas venidos del exterior. Según un escenario “optimista”, el Gobierno griego calcula que los ingresos del turismo caerán entre el 35 y 50% esta temporada veraniega. “Es por eso que el primer ministro destacó este martes la necesidad de unas medidas coordinadas con respecto al turismo y las restricciones de viaje en la UE”, apunta la diputada Asimakapoulou.

Grecia se encuentra entre los 8 países que firmaron una carta conjunta para encontrar un “instrumento común de deuda” que asegure una financiación a largo plazo para los daños causados por el coronavirus a las economías de los países miembros. Para las medidas contra la crisis será clave el próximo encuentro del Consejo este 23 de abril. “La decisión tomada por el Eurogrupo es un punto de partida satisfactorio, pero creo que todos esperamos que el encuentro del consejo sea más ambicioso”, matiza la eurodiputada.

El proceso de recuperación será, en todo caso, duro, y los griegos temen que se repitan las escenas de una crisis que empezaban ya a superar. “Hay mañanas que me levanto y pienso: ‘¿Era todo esto necesario?’ Esperábamos un año muy bueno financieramente en 2020, y honestamente pensé que habíamos dejado la crisis ya muy atrás”, relataba el primer ministro Mitsotakis en una entrevista con el medio griego Kathimerini. “Lo que consuela, sin embargo, es que ya no somos un caso especial. Ya no somos una oveja negra. Y esto, creo, será de gran importancia para nuestra psicología colectiva”. Grecia ha dejado de ser el mal alumno de la clase para pasar, con sus cuadernos todavía ajados, a la primera fila de la clase.

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